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American Stanford

Bozal anti mordeduras para tu American Stanford

El bozal por lo general no es un elemento muy amigable, ni para nosotros, ni para nuestro American Stanford. Sin embargo, en muchas ocasiones su uso es necesario e incluso obligatorio.

En algunos países existen leyes para “perros potencialmente peligrosos” en los que se exige que animales de determinadas razas lleven este objeto en la vía pública.

También para viajar en autobús o el metro, o para ingresar a trenes, barcos y otros medios de transporte.

Por otro lado, para algunos perros especialmente agresivos, el bozal sirve para prevenir situaciones peligrosas y desagradables, como mordidas a personas o peleas con otros animales.

Además, este elemento puede evitar que nuestro American Stanford coma basura o desperdicios en mal estado en la calle, que ladre en exceso o que destruya muebles y otros objetos en la casa durante nuestra ausencia.

Decidir si nuestro perro necesita bozal o no, es una decisión personal de cada uno. En caso de que optes por comprar un protector, es imprescindible que encuentres un modelo que sea cómodo para tu compañero, que no lo lastime y que le permita jadear sin problemas.

Esto último es muy importante ya que a través del jadeo los perros enfrían y refrescan su cuerpo. Muchos bozales, como los de tela o nylon, dejan la boca del animal totalmente cerrada, por lo que no son una buena elección.

Dentro de las distintas opciones disponibles en el mercado, un modelo muy recomendable es el bozal anti mordeduras Rubber Dog Muzzle de Crazy Boy. El mismo es en forma de cesta y permite que nuestro American Stanford pueda olfatear, beber agua, comer pequeños bocadillos y jadear sin inconvenientes.

Se trata de un producto hecho con caucho de silicona flexible, que viene en color negro y se vende en cuatro tamaños: hocico de 21 a 25 centímetros, hocico de 25 a 28 centímetros, hocico de 28 a 34 centímetros y hocico de 34 a 38 centímetros.

Sus flejes de seguridad de diseño ergonómico garantizan que la boca permanezca siempre en su lugar, para  que el perro no pueda morder nada fuera de su espacio. Además, su hebilla de plástico permite un ajuste rápido y fácil, lo que hace muy sencilla su colocación y su remoción.

El material del bozal es suave al taco, ligero, resistente y duradero. Esto evita las lastimaduras en el animal y no le deja marcas de ningún tipo, ni en el hocico ni en el pelaje.

En definitiva, si estás buscando un bozal para tu American Stanford, el Rubber Dog Muzzle de Crazy Boy es una muy buena opción, de diseño práctico y resistente, y que permite que nuestro amigo pueda disfrutar de sus paseos sin estar incómodo.

Con él podrán andar en la vía pública sin sufrir ningún tipo de problemas, evitando mordeduras, peleas indeseadas, ladridos excesivos y que coma alimentos en mal estado en la calle cuando tú no lo ves.

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